ALFREDITO Y MITZRAEL (Concurso "PRINCIPIO y FIN" - Obra Concursante N°14)

ALFREDITO Y MITZRAEL

La noche llegó con una tempestad, pero era necesario atravesar el bosque. El camino a la hacienda siempre fue complicado, más aún, si alguien camina con los pies descalzos porque las alpargatas se han quedado rotas, inservibles, a menos de la mitad del camino. Se hace tan largo, que de pronto el día se marcha para que la noche se venga encima. Pero se vuelve más difícil todavía, cuando quien se desplaza con sus piecitos es un niño de seis años, escapado de la ciudad, de la casa de sus padrinos, para ir a buscar a su padre.

Necesitaba llegar al lado de su papá con la medicina que llevaba en un frasco, amarrado al bolsillo de su pantaloncito. En la madrugada anterior, tuvo la visión de verlo enfermo con mucha fiebre, entonces –mientras sus ancianos padrinos dormían– decidió coger el antipirético y llevárselo a su padre, allá donde seguramente estaría solito, lejos de la civilización. Alfredito creía saber el camino, otras veces lo había andado en mula o en caballo con su mismo padre. Era la primera vez que lo recorría solo, a pie y descalzo, pero se le había hecho largo, ya llevaba más de 14 horas caminando.

En la negra noche, los animales y el frío amenazaban con devorarlo. Los ruidos del bosque intentaban atemorizar a Alfredito. Se oían los lejanos monólogos del cunaguaro y el vago susurro de las hojas movidas por el viento. La fuerte brisa golpeteaba con fuerza en su rostro y el continuo rocío del ambiente se había convertido en hilachas de agua… Ya la camisa y el calzoncito estaban completamente emparamados y su cuerpecito comenzaba a temblar. Estaba muy cansado, con las coyunturas adoloridas y los pies lastimados, pero, él sabía que no debía detenerse –lo había escuchado muchas veces– porque no llevaba abrigo y podría morir de frío.

La llanura, los huertos, las líneas de olmos, habían desaparecido porque la noche sin luna y sin estrellas se había tragado todo. De manera intermitente

los cocuyos parecían juguetear con su miedo que se negaba a expandirse y adueñarse de su ser de imagen pequeña, pero de alma grandiosa: la fe y la esperanza, que no tienen edad, eran su fortaleza.

Recordaba las palabras de su progenitor: “Alfredito, hijo mío, tu madre que está en el cielo, me ha dicho que debes quedarte en la ciudad para que puedas ir a la escuela. No llores hijo mío, recuerda que eres un varón inteligente, valiente y emprendedor, como tu padre o mejor que tu padre, porque debes estudiar mucho y ser un excelente estudiante para que luego obtengas un título profesional, ese que yo nunca tuve ni tendré… Debes vivir aquí en la ciudad, mi niño, porque si sigues a mi lado no tendrás oportunidades. Yo tengo que trabajar en lo único que sé hacer y de vez en cuando vendré a verte y a traer plata para tus necesidades. Sé obediente y hazle caso a tus padrinos, no los hagas rabiar que ya están muy viejitos; ellos te tratarán bien porque son buenas personas y te quieren mucho…”

El pensamiento y el amor por el ser que le dio la vida, funcionaban como catalizadores del pánico terrible que se cernía sobre el niño, porque se había perdido. Tantas voces y silbidos seguramente eran producidos por las aves migratorias que viajaban al anochecer hacia el sur. Esas eran palabras que su progenitor siempre decía y que el niño recordaba, mientras el pánico rozaba su conciencia...

¡De repente la vio! ¡Estaba en el cielo casi encima de su cabeza! Era un muchacho alado vestido de lino blanco como la nieve, y chaquetín dorado. De su cuerpo surgían una especie de rayos de esmeralda, su rostro parecía un relámpago, con unos ojos que semejaban antorchas de fuego, pero al mismo tiempo eran muy dulces y transmitían paz. Mientras que sus brazos y sus pies, tenían color de bronce bruñido. Cuando le habló al niño, el sonido de sus palabras sonó como una orquesta musical.

–Hola, Alfredito, veo que te escapaste de la casa –expresó– mientras con una mano levantó a Alfredito y lo subió a una alfombra blanca hecha de luz que brillaba en la oscuridad.

–¿Quién es usted? –Manifestó el niño, sin experimentar temor alguno– ¡Qué bueno que me lleva en su alfombra, porque ya me duelen los pies!

–Soy MITZRAEL, y soy tu custodio. Sé que llevas unas pastillas en el bolsillo, le harán bien a tu padre. Toma este otro frasco, contiene un bálsamo de mirra, al llegar se lo untas en la frente.

Alfredito, aceptó el frasco y lo guardó en su bolsillo, al tiempo que respondió:

–Gracias. Pero ¿Cómo sabes mi nombre y otras cosas que no te he contado? ¿Quién eres? ¿De dónde vienes?

–Una estrella me habló acerca de ti y decidí venir a protegerte. Y no te preocupes también soy un agricultor y voy un poco más allá de la casa del Señor Alfredo. Mira, ya hemos llegado.

El rancho estaba casi en la penumbra, sin embargo, adentro se divisaba la tenue luz de una vela. El ángel, bajó de la alfombra al niño que le dijo:

–Gracias, MITZRAEL

–De nada. Dios te bendiga… –expresó, y pronto desapareció en la oscuridad del bosque. Alfredito, llamó repetidamente a su padre, pero no obtuvo respuesta. Entonces empujó la puerta y ésta se abrió fácilmente. Seguramente se había olvidado cerrarla. Entró y lo encontró inconsciente:

– ¡Papá, papá… ¿Qué te pasa? ¡No te mueras! Y comenzó a llorar. El hombre ya no hablaba, no le respondía. Entonces, recordó el bálsamo de mirra y rápidamente le untó la frente, mientras decía:

–Diosito, Tú que todo lo puedes, haz que mi papá sane, aunque tú también eres mi Padre. Pero yo que soy chiquito debo crecer, debo ser doctor y mi papi tiene que abrazarme ese día, se lo he prometido. No podré ser un buen doctor si él no me abraza y me dice que se siente feliz. ¡Por favor, Dios mío, ¡yo necesito a mi papá!

Entonces, aquel hombre, abrió los ojos y habló:

– Mi niño, Alfredito, ¿Eres tú? ¿Cómo llegaste aquí?

–La mitad del camino caminé y la otra mitad vine con MITZRAEL en su alfombra blanca, que vuela rápido como la luz.

–MITZRAEL ¿Y quién es MITZRAEL? no lo conozco…

Esa noche, el enfermo mejoró con la mirra y las pastillas. A la mañana siguiente se levantó (mientras el niño aún dormía) pensando en que –por su enfermedad y mala situación– ya no tenía alimentos para ofrecer a su hijo y para sí mismo. Se sorprendió al ver sobre la mesa una considerable cantidad de pan, queso, hortalizas y frutos. Entonces el hombre se dijo para sí: Pero ¿Cómo mi Alfredito tan chiquito, fue capaz de cargar con tantas cosas?

Al rato, hicieron su entrada, los padrinos que se habían venido en el helicóptero con la guardia civil, porque andaban preocupados buscando a Alfredito, pero, en cuanto lo vieron se olvidaron de regañarlo y lo abrazaron con mucho amor. ¡El júbilo fue general!

*/*/*/*

Visitas: 23

Respuestas a esta discusión

Hermoso relato que me ha tocado el alma, cuando la fe esta en el corazón, todo es posible. Suerte al participante.

Precioso relato, Amaralis

Muy bello trabajo literario. Suerte para el concursante N.14.

RSS

Sobre


CREADOR
Jesús Quintana Aguilarte creó esta red social en Ning.

Última actividad


CREADOR
Jesús Quintana Aguilarte ha comentado la entrada de blog FUE. de Iris Girón Riveros
Hace 45 segundos

ESCRITORA DISTINGUIDA
Delia Pilar Checa ha comentado la entrada de blog FUE. de Iris Girón Riveros
Hace 3 horas

ESCRITORA DISTINGUIDA
Delia Pilar Checa ha comentado la entrada de blog EL LOCO DE LA BARBA ROJA de Delia Pilar Checa
Hace 4 horas

ESCRITORA DISTINGUIDA
Delia Pilar Checa ha comentado la entrada de blog EL LOCO DE LA BARBA ROJA de Delia Pilar Checa
Hace 4 horas

ESCRITORA DISTINGUIDA
Delia Pilar Checa ha comentado la entrada de blog POESÍA A LA ESCUELA 6 de Silvana Beatriz Sosa
Hace 4 horas

ESCRITORA DISTINGUIDA
Delia Pilar Checa ha comentado la entrada de blog ODISEA DE UN CABALLERO de Delia Pilar Checa
Hace 4 horas

ESCRITORA DISTINGUIDA
Carmen Amaralis Vega Olivencia ha comentado la entrada de blog POESÍA A LA ESCUELA 6 de Silvana Beatriz Sosa
Hace 5 horas

CREADORA
Bethzaida Montilla ha comentado la entrada de blog CUANDO YA NO PUEDAN MIS LABIOS BESARTE... de Bethzaida Montilla
Hace 7 horas

CREADORA
Bethzaida Montilla ha comentado la entrada de blog NAVEGANTE DEL AMOR. de Bethzaida Montilla
Hace 8 horas

DIRECTORA
La entrada de blog de Iris Girón Riveros se ha destacado
Hace 8 horas

CREADORA
Bethzaida Montilla ha comentado la entrada de blog FUE. de Iris Girón Riveros
Hace 8 horas

ESCRITOR DISTINGUIDO
Beto Brom ha comentado la entrada de blog FUE. de Iris Girón Riveros
Hace 8 horas

ESCRITORA DISTINGUIDA
La entrada de blog de Silvana Beatriz Sosa se ha destacado
Hace 8 horas

CREADORA
Bethzaida Montilla ha comentado la entrada de blog POESÍA A LA ESCUELA 6 de Silvana Beatriz Sosa
Hace 8 horas

ESCRITOR DISTINGUIDO
La entrada de blog de Críspulo Rufino Cortés Cortés se ha destacado
Hace 8 horas

CREADORA
Bethzaida Montilla ha comentado la entrada de blog ¡¡¡ GITANOS VIVIENDO CON LA LUNA !!! de Críspulo Rufino Cortés Cortés
Hace 8 horas

DIRECTORA
Entrada de blog publicada por Iris Girón Riveros
Hace 11 horas

ESCRITORA DISTINGUIDA
Silvana Beatriz Sosa ha comentado la entrada de blog CAMINOS EN LA VIDA de Silvana Beatriz Sosa
Hace 11 horas

ESCRITORA DISTINGUIDA
Silvana Beatriz Sosa ha comentado la entrada de blog CAMINOS EN LA VIDA de Silvana Beatriz Sosa
Hace 11 horas

ESCRITORA DISTINGUIDA
Silvana Beatriz Sosa ha comentado la entrada de blog CAMINOS EN LA VIDA de Silvana Beatriz Sosa
Hace 11 horas

MENSAJE DE LA ADMINISTRACIÓN

Para todos los miembros, digamos   

NO Al Plagio

Administración de UP.

real188.gif (399×41)******************

Safe Creative #angelsmar  Safe Creative #0906033777677

"Universopoetico".

Espacio abierto el
" 25 de Mayo del 2009"

real188.gif (399×41)
Febrero 2014

"UniversoPoetico.

REGISTRADA Y PROTEGIDA

SAFE CREATIVE** Safe Creative #1402070049856

*BAJO UNA LICENCIA DE CREATIVE COMMONS

Creative Commons License

real188.gif (399×41)

Creadora

        Bethzaida Montilla

Directora

Iris Girón

ViceDirectora

Iris del Valle Ponce

        

Administradores:

MilagrosHdezChiliberti

Carmen Ballester

Cumpleaños

QM EDITORIAL

Distintivo

Cargando…

© 2022   Creado por Jesús Quintana Aguilarte.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio